Tras la Primera Guerra Mundial, surgieron algunos avances tanto tecnologicos como social. Para beneficio de la Medicina, trajo avances que retocaron de manera asombrosa lo que es hoy la medicina. Surgieron los bancos de sangres, que son una de las cosas que siempre hemos dado por hecho, pero en realidad no nacieron hasta 1917. Muchos soldados morian por no tener un donante innmediato y necesitaban una manera de almacenar sangre, clasificarla y transportarla fácilmente, hasta que Oswald Robertson tuvo la idea de depositarla en una bolsa y dentro de una arca con hielo, donde se conservaría hasta 28 días. Hasta entonces, las transfusiones se hacian directamente del donante al receptot.

Las primeras intervenciones de cirugía plásticas se dieron en la Primera Guerra Mundial de la mano del neozelandés Harold Gillies, pionero en la cirujía de reconstrucción. Al principio, la mayor parte de las operaciones eran de desarrollo de nuevas técnicas. Se dice que el primer beneficiario de la cirugía plástica fue el marinero Walter Yeo, que perdió sus párpados en el campo de batalla y pudo recuperarlos gracias al primer injerto de piel.

En el invierno de 1918 se estimaba que la mitad de los niños en Berlín sufrían de raquitismo, una enfermedad en la que los huesos se reblandecen y se deforman. Por entonces, la causa exacta era desconocida aunque se asociaba a la pobreza. Un doctor de la cuidad, Kurt, notó que sus pacientes estaban muy pálidos. Decidio llevar a cabo un experimento en cuatro de ellos. Les aplicó lámparas de cuarzo y mercurio que emitían luz ultravioleta.
Con el paso del tiempo Hudshinsky noyó que los huesos de sus jóvenes pacientes se hacían más fuertes. En mayo de 1919, cuando llegó el sol del verano, les puso también a tomar el sol en la terraza. Cuando fueron publicados, los resultados de su experimento se acogieron con gran entusiasmo. Muchos niños de toda Alemania fueron tratados con luz. En Dresden, los servicios sanitarios infatiles lograron incluso desmantelar las luces de la calle para que reciclaran en lámparas para el tratamiento de los niños. Más tarde la ciencia conoció que la vitamina D es necesaria para la creación del hueso con calcio y este proceso se estimula con la luz ultravioleta.

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